
Sentí que a medida que mis manos se deslizaban por la curva de su espalda su respiración se agitaba al ritmo del la mejor improvisación de jazz que jamás antes escuche en toda mi vida, aquella música se encontraba en mi interior insitandome a hacer lo que nunca antes me había imaginado hacer. Seguí recorriendo cada espacio de su espalda sólo con la suavidad y ternura que se desbordaba dentro de mi. Depronto sentí que una tímida mano sujeto mi cintura de modo de atraerme hacia su cuerpo con una dulzura que hizo que mi cuerpo se doblegara a su voluntad. Hasta ese momento nunca antes había conocido la exitación verdadera, aquella que es imposible de contener. Seguí en su espalda, haciendome dueña de cada centímetro de piel que la cubría, teniendo miedo de abrir los ojos y ver su rostro, sintiendo que mi alma la dejaba en su pecho. La noche avanzaba y no me atrevía a ir más alla, de a poco una de mis piernas se entrelazo con las de ella y sucedió lo que temía- abrió los ojos y en una actitud de madurez o no se que me dice - no, no puedo- yo casi al borde del colapso dije- tienes razón, es imposible- fumamos un cigarro y nos abrazamos con un fuerza estrecedora. Así nos quedamos dormidas, con la sensación de que nada habiamos hecho, al menos la conciencia eso decia, pero la cosa no termino allí.
Continuará...
Continuará...

